De acuerdo a una nota del portal informativo, El Imparcial, la industria tijuanense de cerveza artesanal resultó con pérdidas de hasta 70% de sus ingresos comparado con lo que se había generado en 2019 en el primer semestre del año.

Sin embargo, la paralización de la producción de cerveza comercial los beneficio parcialmente durante los meses de mayo y junio.

Raúl Aispuro Funes, presidente de los cerveceros de Tijuana, informó que la venta se detuvo y las pérdidas ascendían a un 70%.

Explicó que al tener que cerrar por la pandemia, se cerraba la venta, porque todos viven de la venta directa al público y no contaban con distribuidores.

“Se nos vino el cielo encima, cayó la venta y todo se vino abajo. Fueron meses de preocupación, hasta que la cerveza industrial paró su distribución, y nos abrió un campo de oportunidad”, comentó.

“Esto trajo la oportunidad de vender una gran cantidad de cerveza que teníamos almacenada, que sería utilizada para festivales y actividades ya programadas durante el año, afortunadamente nos salvó, porque tampoco podíamos producir”, reveló.

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Ximena López, encargada de la Cervecería Mexica, relató que al iniciar la pandemia y observando las medidas que se aplicaban en San Diego, en su local ubicado en la zona centro comenzaron a implementarlas.

El cierre de su establecimiento fue muy duro, comentó, tanto para ellos como para los negocios del centro, ya que viven del turismo, apuntó.

Con la venta a domicilio pudieron volver a tener capital para saldar deudas y estar al corriente con sus pagos fijos como los sueldos, la renta y los servicios

Fernando Iglesias, encargado de Mercadotecnia de la cervecería Mamut, manifestó que en la empresa tuvieron que implementar envases de lata para envasar su producto y vender para llevar y a domicilio.

Al ya no haber cerveza industrial la situación los acercó a más clientela, lo cual incrementó sus ventas a domicilio y trajo como beneficio ingresos para poder pagar los gastos fijos de la empresa, aun con pérdidas del 60%, especuló.

Damian Morales Pérez, encargado de producción de cervecería Insurgente confesó que tuvieron que recortarse el sueldo todos dentro de la empresa para poder mantener la plantilla laboral y salir con los gastos que implica la empresa.

Presumió que los trabajadores de áreas administrativas y logística se enviaron a sus casas para hacer home office, previo a que las autoridades lo decretaran.

Por otra parte dijo que la prohibición de la venta y distribución de cerveza los alcanzó, porque comenzaron a cerrar restaurantes, bares y la venta se había limitado solo a domicilio.

“Tuvimos que hacer lo que muchas otras cerveceras, fuimos a llevarles el producto a nuestros clientes, ellos no pueden salir y tuvimos que adaptarnos a tomar ordenes por whatsapp, pedidos de cerveza, procesarlas y llevarlas a domicilio”, compartió.

Fuente: El Imparcial