Tal vez has escuchado llamarla giste, cabeza o corona pero la mayoría la conocen como: espuma de la cerveza. Estéticamente, la espuma es importantísima. Una cheve con una buena corona es atractiva a la vista y dan ganas de darle un trago inmediatamente pero… esa no es su única función. ¿Cuál es el verdadero propósito de la espuma en una cerveza?

La espuma cubre la cerveza como una manta. Protege a la cerveza. Evita que el dióxido de carbono se evapore rápidamente, sin esa cabeza protectora, el sabor fresco y hormigueante de la cerveza desaparecería bastante rápido.

Esa misma espuma asegura que tu cerveza esté protegida del aire, es casi como una cubierta hermética que evita que el oxígeno entre y afecte el sabor de la cerveza.

También, la sensación cremosa y esponjosa de la espuma puede alterar dramáticamente la percepción de cualquier cerveza al “suavizar” el paladar en general. 

Las propiedades de la espuma son:

  • Densidad
  • Cremosidad
  • Adherencia al vaso
  • Estabilidad

La formación y retención de la espuma depende de varios factores como el estilo de la cerveza, la temperatura, el contenido alcohólico, la superficie del vaso (por eso la importancia de utilizar los distintos tipos de vasos para cada estilo de cerveza y que estén 100% limpios), entre otros.

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