Brujas, monjas, gatos, cerveza y una campaña de desprestigio

Hasta el siglo XVI, la elaboración de cerveza era principalmente un trabajo de mujeres hasta que una campaña de desprestigio acusó a las mujeres cerveceras de ser brujas.

Te lo contamos todo a continuación…

Los seres humanos han estado bebiendo cerveza durante casi 7,000 años, y las creadoras de esta bebida eran las mujeres. PUNTO.

Desde los vikingos hasta los egipcios, las mujeres elaboraban cerveza tanto para ceremonias religiosas como para tomar tranquilamente en el hogar ya que era muy práctica y rica en calorías.

De hecho, la monja Hildegard von Bingen escribió sobre el lúpulo en el siglo XII y agregó el ingrediente a su receta de cerveza.

Un alimento básico nutritivo  

Hasta la década de 1700, la cerveza fue un alimento básico para la mayoría de las familias en Inglaterra y otras partes de Europa. Esta bebida era una forma económica de consumir y conservar los cereales. 

Para la clase trabajadora, la cerveza proporcionó una fuente importante de nutrientes, llena de carbohidratos y proteínas. Debido a que la bebida era una parte tan común de la dieta de una persona promedio, la fermentación era, para muchas mujeres, una de sus tareas domésticas normales.

Algunas mujeres emprendedoras llevaron esta habilidad doméstica al mercado y comenzaron a vender cerveza. Las viudas o las mujeres solteras usaban su destreza en la fermentación para ganar algo de dinero extra, mientras que las mujeres casadas se asociaban con sus maridos para administrar su negocio de cerveza familiar.

Sombreros puntiagudos, calderos y gatos come ratones

Algunos argumentan que la iconografía que asociamos con las brujas, desde el sombrero puntiagudo hasta el caldero, se originó en mujeres que trabajaban como maestras cerveceras.

Si viajas en el tiempo a la Edad Media o al Renacimiento y visitas un mercado en Inglaterra, probablemente verás algo extraño pero muy familiar: mujeres con sombreros altos y puntiagudos, y en muchos casos, paradas frente a grandes calderos.

Pero estas mujeres no eran brujas, eran cerveceros.

Los sombreros altos y puntiagudos tenían una función, que sus clientes pudieran verlos en el mercado lleno de gente. ¿Por qué los calderos? Pues era la forma más fácil de transportar la cheve.

Otro elemento clásico eran los gatos, aquellas mujeres que vendían su cerveza en tiendas tenían gatos pero no como seres demoníacos, sino para mantener a los ratones alejados del grano.

Justo cuando las mujeres estaban estableciendo su presencia en los mercados de cerveza de Inglaterra, Irlanda y el resto de Europa, comenzó la Reforma. Este movimiento religioso se originó a principios del siglo XVI y predicó normas de género más estrictas y condenó la brujería.

Los cerveceros masculinos vieron una oportunidad…. para reducir su competencia en el comercio de la cerveza empezaron a acusar a las cerveceras de ser brujas y usar sus calderos para preparar pociones mágicas en lugar de alcohol.

Desafortunadamente, pasó algo increíble, todos se creyeron los rumores.

Con el tiempo, se volvió más peligroso para las mujeres practicar la elaboración y venta de cerveza porque podrían ser identificadas erróneamente como brujas.

En ese momento, ser acusado de brujería no era solo era un hecho mal visto en la sociedad sino que podría resultar en encarcelamiento y hasta sentencia de muerte.

De ahí en adelante, la historia es otra…

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Los hombres al mando -qué sorpresa-

El dominio de los hombres en la industria cervecera es evidente, las 10 principales empresas cerveceras del mundo están encabezadas por directores ejecutivos masculinos y han mantenido la cerveza como una bebida para hombres.

Este sesgo de género persiste también en las cervecerías artesanales más pequeñas cuando no tendría que ser así, durante gran parte de la historia no lo fue…

The Conversation