Conoce los chill sticks o palos enfriadores que te permiten disfrutar de una cerveza helada estés donde estés.
¿Existe algo peor que beber una cerveza caliente? No lo creo. A pesar de que este brebaje se tomaba a temperatura ambiente en el pasado, ahora su punto óptimo de consumo se sitúa entre los -3 y los 12.5 grados.
Sin embargo, no siempre tenemos la dicha de tener nuestras chelas en su temperatura ideal. A veces, la cerveza está caliente y no tenemos hielera o no queremos esperar tanto hasta que se enfríen.
Para eso, hay varios trucos e inventos que podemos aplicar para lograr nuestra misión de beber una cheve bien helodia.
El ingenioso chill stick para enfriar cerveza
Entre los inventos más ingeniosos están los chill sticks o palos enfriadores, utensilios que se adaptan perfectamente a distintos tipos de botellas y las enfrían rápidamente en cualquier lugar.
Cómo funcionan los chill sticks para enfriar cerveza
Estos palos enfriadores están hechos de acero inoxidable y dentro contienen un gel que se mantiene congelado durante mucho tiempo para disfrutar de tu cerveza helada hasta la última gota.
Para utilizarlos, primero hay que meterlos en el congelador durante una hora para que se congelen. Después, introduce uno de estos enfriadores que encajan a la perfección en botellas y deja que haga su magia.
Estos sticks te permiten beber directamente de la botella o servir la cerveza cómodamente en un vaso. Los puedes encontrar en Amazon desde 370 pesos el pack de dos unidades.
¿Ingenioso, no? ¿Tú los comprarías o se te hace un artículo completamente innecesario?
Las BRUT IPAs están inspiradas en el champagne, “brut” significa “muy seco”. Y esta cheve si es algo, es eso, SECA. La tendencia solo ha existido durante un año aproximadamente pero ese tiempo bastó para que definir sus características y convertirse en un estilo que está en la boca de todos, literal.
Estas cervezas son extra burbujeantes, de color amarillo pálido, súper secas e intensamente aromáticas. En nariz notarás cítricos, grosellas y uva blanca. En resumen, es lo más parecido al champagne que puede obtenerse de un IPA. Y claro, está alejadísima de ser de esas IPAs amargas y brumosas a las que estamos acostumbrados.
La sequedad de esta magnitud requiere el uso de una enzima amilasa que ayuda a la levadura a descomponer por completo los azúcares residuales que quedan durante el proceso de elaboración de la cerveza. Además, la mayoría de las adiciones de lúpulo se hacen después de la ebullición solo para agregar aroma.
Aunque el floreciente estilo aún no es oficial de acuerdo al Beer Judge Certification Program (BJCP), muchos cerveceros están experimentando con diferentes adiciones de lúpulo, variedades de malta, etcétera. Así que conforme pasen los meses estaremos viendo más y más de las BRUT IPAs.
Sabemos que algo no está bien cuando nuestra cerveza huele a “curitas”. Este olor también puede recordarte al aroma de pañal o desinfectantes. Este sentido artificial que desprende este defecto es causado por un problema en la levadura o con los desinfectantes.
2. Mantequilla o caramelo (Diacetilo)
El olor de este defecto nos hace pensar en el aroma artificial de las palomitas de mantequilla del cine. Este detalle, en niveles bajos, puede ser un componente de sabor agradable, pero, al igual que las palomitas que están nadando en mantequilla, demasiado puede hacer que la experiencia sea desagradable. Las cervezas con demasiado Diacetilo, comúnmente, las llaman “butter bombs” y la causa de este defecto suele ser un problema con la levadura y los aminoácidos.
3. Cartón (Oxidado)
El aroma, por lo general, te recordará a cartón o papel mojado, como si hubieras dejado una caja bajo la lluvia y luego la hueles. La causa de este defecto es que simplemente es una cerveza vieja o que ha sido almacenada incorrectamente.
4. Queso (Ácido Isovalérico)
Si huele a queso chafa o a pies apestosos, usa los tuyos (esperemos no apestosos) para huir de esa cerveza. Es una navaja de dos filos. O puede ser causado por algo benigno, como el mal almacenamiento del lúpulo, o podría ser una infección bacteriana.
5. Maíz cocido o repollo (Dimetilsulfuro)
Comúnmente llamado DMS por sus siglas de las cuales el significado desconocemos, no es cierto, es por Dimetilsulfuro. Si detectas este olor en tu cerveza, te tenemos una mala noticia, algo está mal en ella (pasa más con las Ales). En la cerveza oscura, el aroma te puede recordar a caldo de tomate. ¿Pedí clamato? Claro que no. Este defecto puede ser causado por una infección en el grano o un problema en la sala de cocción.
6. Manzanas verdes (Acetaldehído)
Si tu cerveza huele a manzanas verdes u hojas verdes, es muy probable que sea una señal de que se liberó demasiado pronto o de que hubo un problema metabólico en la levadura. Al igual que su aroma, la cerveza está un poco verde, “inmadura” por así decirlo. Si bien suele ser evidencia de un defecto, no es un problema tan desagradable como muchos otros.
7. Golpe de luz (Metil Mercaptano o Isopentil mercaptano)
Este defecto se produce por la oxidación de los lúpulos por exposición a la luz (tanto natural como artificial). Se caracteriza por un fuerte olor fétido. Este suele ser un problema asociado a la conservación de la cerveza, el vidrio verde o transparente casi no protegen mientras que el vidrio café ofrece la mayor protección, por eso, la mayoría de los cerveceros lo utilizan para sus botellas.
8. Metálico
Es importante mencionar que este defecto difícilmente vendría de la lata de las cervezas enlatadas. Actualmente, los cerveceros pueden rociar un polímero orgánico dentro de la lata para que la cerveza –literal- nunca toque el aluminio. En fin. Los sabores de metal en la cerveza suelen ser amargos, y siempre son malos. La principal causa de este defecto es por la presencia de hierro, cobre u otros metales en el agua.
9. Plástico (Fenólico)
Los aromas de tu cerveza nunca deberían parecer artificiales y a eso es a lo que huelen los Fenólicos. Un olor artificial tirándole a algo medicinal, enjuague bucal o plástico, y su causa suele ser un problema con el agua o la levadura.
10. Huevos podridos (Sulfíticos)
El olor a huevos podridos puede ser signo de un problema grave de contaminación, especialmente cuando el olor es exagerado. Si este es el caso, lo más probable es que indique un problema en la levadura o que es una cerveza que se liberó muy pronto. Por el contrario, a veces puede ser muy deseable cuando se trata de un olor muy débil o sutil, más parecido a un cerillo quemado. Muchas cervezas que se elaboraron originalmente en Burton-on-Trent en el Reino Unido tenían esta famosa característica.
Estudio revela que la cerveza podría ayudar a eliminar cálculos renales, pero su consumo excesivo podría causar problemas de salud.
¡Buenas noticias! Un estudio liderado por los nefrólogos Pietro Manuel Ferraro, Eric Taylor, Giovanni Gambaro y Gary Curhan ha arrojado luz sobre el potencial beneficio de la cerveza en la eliminación de cálculos o piedras renales.
Estas piedras sólidas, compuestas de minerales y sales, son conocidas por ser las principales causantes de los dolorosos cólicos nefríticos, pudiendo aparecer en cualquier parte del sistema urinario, incluyendo los riñones, uréteres y la vejiga.
Los expertos han concluido que la cerveza, al ser una bebida diurética, podría facilitar la expulsión de estas piedras a través de la orina. Sin embargo, es importante tener en cuenta que el tamaño de las piedras puede variar y que el consumo de cerveza podría agravar los síntomas del cólico.
Según el estudio, la cerveza podría ser beneficiosa para eliminar cálculos que no superen los 5 mm de tamaño. ¡Qué buen descubrimiento!
No obstante, este hallazgo ha generado debate entre otros expertos. La cerveza, siendo una bebida alcohólica, puede causar deshidratación y aumentar el riesgo de obesidad debido a su alto contenido calórico. La obesidad es un factor de riesgo conocido para la formación de cálculos renales.
Además, se ha demostrado que la cerveza puede producir oxalatos, compuestos de sales que se eliminan a través de la orina y que pueden ser responsables de la formación de cálculos de oxalato cálcico.
En resumen, aunque la cerveza podría tener beneficios en la prevención de cálculos renales en cantidades moderadas, su consumo excesivo podría acarrear problemas de saludsignificativos. Es importante analizar los pros y los contras antes de incorporarla a la dieta de manera regular.
El consumo de cerveza de los mexicanos durante un año de pandemia fue de 21 litros, según la investigadora Kantar.
Debido a las restricciones por la pandemia de Covid-19 el consumo de alimentos y bebidas en lugares públicos disminuyó. La industria cervecera también sufrió estos estragos en su economía por la disminución en su consumo.
La investigadora de mercados Kantar lanzó los resultados de una investigación en donde se muestra que en un año de pandemia se consumieron en promedio 21 litros de cerveza. El 33% de las personas mayores de edad en México compraron la bebida en al menos siete ocasiones.
En bares y restaurantes se dejó de consumir cerveza casi por completo, pero en las tiendas de conveniencia y autoservicio la pérdida fue mucho menor a pesar de que también tuvo una caída a comparación de años anteriores.
La cerveza es una bebida social, no hay nada como compartir una buena cheve con amigos, pero cuando este aspecto del consumo es eliminado a causa de la cuarentena es de esperarse que el consumo de cerveza sufra pérdidas.
Esto fue justamente lo que mencionó Adrián Ávalos de Kantar México: “El consumo en compañía de amigos se redujo, esta fue la principal afectación fuera de casa, seguida de para divertirse o relajarse, mientras que tomar una cerveza por antojo se mantiene”.
Otro de los datos relevantes que nos compartió la investigadora Kantar fue el tipo de cerveza que sufrió más estragos y cuál acrecentó sus ventas. La cerveza light fue la que tuvo el mayor aumento, mientras que la regular y la oscura se atascaron y sufrieron la disminución de su consumo.
En cuanto a otros aspectos del comprador, la investigadora estableció que los niveles socioeconómicos que se alejaron más de la cerveza fueron el alto y medio alto, principalmente entre las edades de 26 y 50 años.
En cuánto a los días de la semana en que se observó un aumento o una disminución en la compra y el consumo; el viernes corresponde al día en que menos se consumió y el sábado cuando las personas más disfrutaron de esta bebida en su casa, siendo la noche el momento más popular para hacerlo.
Muchas industrias han tenido que transformarse tras la pandemia por el Covid-19, siendo la cervecera una de ellas. El consumo en el lugar ha disminuido en gran medida y las tiendas de autoservicio han aprovechado esta oportunidad teniendo éxito en la venta de cerveza en cuarentena. Esperemos que la industria siga adaptándose y podamos rebasar los 21 litros de cerveza anuales.
Existen varios libros que son clásicos e imprescindibles para todo aquel que gusta de beber cerveza y también para los que quieren dar el enorme paso de empezar a elaborar cerveza en casa.
“El libro de la cerveza” de Michael Jackson, “La cerveza, poesía líquida” de Steve Huxley o “How to Brew” de James Palmer son algunas verdaderas guías básicas de iniciación al mundo de la cerveza.
Sin embargo, las opciones de libros que te traemos en esta ocasión son más actuales, lanzados durante 2019-2020 y recomendados por BookAuthority, sitio que identifica y califica los mejores libros del mundo, basándose en recomendaciones de líderes de opinión y expertos.
Sin más preámbulo, les compartimos los mejores 3 libros nuevos sobre cerveza para leer en 2021:
¡Aprende a preparar la mejor cerveza posible con menos trabajo y más diversión! Con Simple Homebrewing podrás explorar técnicas sencillas para convertir el agua, la malta, el lúpulo y la levadura en cerveza.
Los autores nos dan consejos y trucos para los desafíos comunes durante la elaboración de cerveza, como hacer ajustes en el agua, trabajar con ingredientes adjuntos o hacer cervezas salvajes.
Simple Homebrewing te ayudará a desarrollar un proceso de elaboración de cerveza simple y reflexivo y hará que la elaboración de cerveza casera sea más accesible y agradable. Incluso los cerveceros caseros experimentados pueden aprender algo de estos dos famosos homebrewers.
This Ain’t the Beer That You’re Used To
This Ain’t the Beer That You’re Used To. A Beginners Guide To Good Beer (Dom «Doochie» Cook, 2019)
¿En qué es lo primero que piensas cuando escuchas la palabra «cerveza»? ¿Qué pasaría si te dijera que te equivocas? ¿Y si te dijera que no tienes ni idea de lo que es la cerveza? ¿Y si te dijera que la cerveza no es nada de lo que crees que es y todo lo que crees que no es?
¿Puede tu mente estar abierta al hecho de que has sido engañado para creer una mentira todo este tiempo? This Ain’t the Beer That You’re Used To es una guía para principiantes sobre la buena cerveza y todo lo que la rodea. ¿Estás listo para conocer la verdad sobre la cerveza?
A World Champion’s Guide to Running the Beer Mile
A World Champion’s Guide to Running the Beer Mile. A Manual and Memoir of Running, Chugging, and Throwing Up (Lewis Kent, 2019)
En junio de 2015, Lewis Kent era solo un universitario ordinario de 21 años al que le gustaba correr. Solo seis meses después, había aparecido en ESPN, Buzzfeed, Ellen y muchos otros medios importantes.
¿Pero qué hizo o qué? No lo creerías. Corrió en la famosa carrera Beer Mile, y lo hizo increíblemente rápido rompiendo el récord mundial, y sus videos corriendo se volvieron virales al instante.
La Beer Mile es una carrera en pista o carretera en la que tomas una cerveza, corres un cuarto de milla, tomas otra cerveza, corres otro cuarto de milla y así; cuatro cervezas, cuatro vueltas. Suena estúpidamente divertido ¿no?
El evento se volvió viral por primera vez en 2014 cuando se rompió la barrera de los cinco minutos. Kent se convirtió en campeón mundial rompiendo el récord a finales de 2015 con un tiempo de 4 minutos y 47 segundos.
Este libro reúne sus memorias y algunas guías o manuales para aquellos curiosos, ya sea atletas profesionales o simples entusiastas, a los que les encantaría correr y disfrutar de una cerveza en el proceso.
La cerveza es una de las bebidas alcohólicas más populares en todo el mundo, especialmente durante los días calurosos o las vacaciones, gracias a su sabor refrescante. Sin embargo, su delicioso sabor puede traer consigo un inconveniente: ¡las calorías!
Un alto consumo calórico puede desencadenar una serie de problemas de salud más allá del alcoholismo, especialmente cuando se combina con una mala alimentación y un estilo de vida sedentario.
Para aquellos preocupados por las calorías, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha identificado algunas cervezas con el menor contenido calórico. Estas son algunas de las opciones:
Miller 64 (344 ml): solo 16 calorías por cada 100 ml.
Michelob ULTRA (355 ml): 24 calorías por cada 100 ml.
Miller Lite (946 ml): 25 calorías por cada 100 ml.
Coors LIGHT (355 ml): 26 calorías por cada 100 ml.
Corona Light (355 ml): 26 calorías por cada 100 ml.
KLOSTER LIGHT (355 ml): 26 calorías por cada 100 ml.
TROPICAL LIGHT (355 ml): 28 calorías por cada 100 ml.
TECATE LIGHT (355 ml): 29 calorías por cada 100 ml.
La Miller 64 destaca como la cerveza con menos calorías, lo que la convierte en una opción a considerar si estás cuidando tu peso.
Sin embargo, es importante recordar que el consumo excesivo de cerveza puede ser peligroso y conducir a enfermedades graves como la cirrosis, la diabetes y, por supuesto, el alcoholismo.
Aunque la cerveza puede tener beneficios cuando se consume con moderación, es esencial hacerlo como parte de una dieta equilibrada y una ingesta adecuada de líquidos, y reservarla para ocasiones especiales.
El Sindicato Brasseurs de France informó que ante la falta de puntos para distribuir la cerveza, como resultado del aislamiento domiciliario y cierre de negocios por el Covid-19, se desecharán 10 millones de litros de cerveza almacenada en fábricas, principalmente de barril.
Asimismo, alertaron que 70% de las cervecerías ha perdido más del 50% de su facturación, por lo que pidieron al gobierno un plan para incentivar el turismo, “para evitar la pérdida de miles de empleos, directos e indirectos” de este sector.
Maxime Costilhes, gerente general de dicho sindicato, dijo que la razón principal de esta destrucción es porque, a diferencia de las cervezas clásicas, después de tres meses de conservación pierden su efecto olfativo y gustativo.
Al respecto, destacó que actualmente el sector está “muy endeudado”, ya que se invirtieron 241 millones de euros en la producción de 2019, con la cual esperaban ganancias de 4,000 millones de euros.
A través de una consulta a casi 300 empresas (que representan el 98% de todo el mercado francés), el sindicato corroboro el impacto de la crisis sanitaria en la industria cervecera del país, destacando que una de cada cuatro cervecerías “está completamente cerrada”.
Asimismo, este instrumento arrojó que el 40% de la industria ha tenido una disminución de al menos 60% en su producción porque aún no han podido vender la producción de esta temporada, la cual ha dejado una acumulación que podría durar hasta la siguiente.
Este museo promete convertirse en una atracción turística importante de la capital belga.
En Bruselas, la cerveza belga, orgullo nacional y patrimonio de la Humanidad reconocido por la UNESCO, ahora tiene su propio museo, el «Mundo de la Cerveza Belga».
Este museo ha abierto sus puertas en la antigua sede de la Bolsa de Valores de Bruselas, con el propósito de convertirse en una atracción turística importante de la capital belga.
El alcalde de Bruselas, Philippe Close, destacó que el museo tiene como objetivo apoyar a un gran sector económico. Bélgica alberga alrededor de 430 cervecerías, que generan unos 6,900 empleos directos y 50,000 empleos indirectos, según datos oficiales.
Además, la Federación de Cerveceros Belgas informa que el 70% de la producción de cerveza belga se destina a la exportación.
Los visitantes que ingresen al museo podrán aprender sobre la producción de cerveza belga y degustarla en una terraza especialmente diseñada en la azotea del edificio, conocida como el «Sky Bar».
Este bar ofrece una variedad de cervezas, incluyendo cerveza blanca, oscura, ámbar, ecológica y pilsen ligera de triple fermentación, entre otras, de las 1,600 variedades de cerveza catalogadas en Bélgica.
El museo ofrece un recorrido por la historia de la cerveza, desde sus orígenes en la Edad Media europea hasta los ingredientes básicos y las múltiples técnicas de elaboración. Utiliza pantallas táctiles y experiencias sensoriales para involucrar a los visitantes.
A pesar de su enfoque en promover la cultura cervecera belga, el museo ha sido objeto de críticas por parte de pequeños productores de cerveza, que consideran que favorece a las grandes marcas y grupos cerveceros.
Sin embargo, los organizadores del museo aseguran que todas las cervecerías, independientemente de su tamaño, tienen igualdad de oportunidades para participar.