En función del grano y del tostado, las maltas se dividen en estas dos grandes variedades: base y especialidad.

La malta es uno de los cuatro ingredientes fundamentales en la elaboración de la cerveza y se realiza a base de cereales como trigo, cebada, centeno o avena.

Es realmente un grano de cereal crudo que ha germinado y, durante este proceso, es sometido a un secado por calor llamado malteado.

Durante el proceso de malteado, los cereales se calientan a diferentes temperaturas con el fin de conseguir sabores y aromas variados.

De este modo, según el tipo de grano y tueste, las maltas se dividen entre base y especiales.

maltas

Maltas base

Las maltas base son el 85% de la malta utilizada en una receta, y aportan carbohidratos, proteínas y enzimas a la cerveza.

Se hornean a temperaturas más bajas y durante menos tiempo, lo que provoca que su color sea más claro que otras.

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Respecto al cereal, pueden ser de trigo o la cebada, y existen diferentes variedades que se diferencian entre sí por la maltería y por el tipo de grano utilizada. 

Maltas de especialidad

Estas segundas maltas son empleadas en menor proporción. Se diferencian en las primeras en ser sometidas a un tostado más largo y que dan lugar a un color más oscuro y un cuerpo más intenso.

Entre las maltas de especialidad algunas de las más conocidas son aromatic, chocolate, caramel, pale wheat, roasted barley y vienna.

Recuerda que la malta es el segundo ingrediente más utilizado en la elaboración de la cerveza (el agua el es primero) y otorga a las cheves sabor, textura y color.

¡Viva la malta! 

Loopulo